Los vinos
La historia del vino es milenaria en Vallbona y vive hoy, bajo el paraguas de la D.O. Costers del Segre, una nueva época dorada.
Vallbona forma parte de la subregión vitivinícola de los Valles del río Corb, de tierras arcillosas y calcáreas, castigadas por la escasa pluviometría pero con maduraciones suaves y largas gracias a la orografía de la sierra.
Esta es una tierra milenariamente vitícola, sobre todo gracias a la tradición que estableció su monasterio. En la actualidad, gracias a los vinos de la Cooperativa Olivera, reconocidos internacionalmente, la cual incansablemente cada temporada experimenta con nuevas variedades y nuevos procesos para encapsular en botellas los muchos matices de esta tierra.
La viña en la actualidad
El establecimiento de un monasterio cisterciense en el valle del Maldanell a partir del s.XII supuso la introducción en estas tierras de un eficaz modelo de explotación agrícola en el que la viña adquiría un papel central. Pensemos que, anteriormente a la fundación del cenobio, el valle permanecía cubierto de frondosos bosques, salvaje y despoblado.
Monjes cistercienses rezando y trabajando la viña (Ora et Labora). Manuscrito del s.XIII, custodiado en la biblioteca de la Universidad de Cambridge.
En la época medieval cada nueva comunidad monástica del Cister funcionaba como una colonia agrícola que reproducía el estilo de vida y la economía de otras comunidades hermanas, bajo la guía de la regla de San Benito y tuteladas por el capítulo general de la orden. Esto aseguraba una cierta uniformidad y modernidad filosófica, litúrgica y artística común en cualquier lugar de Europa donde los cistercienses se instalaran, pero también una uniformidad y modernidad en su cultura agrícola: se compartían productos y variedades cultivadas, tipos de herramientas, técnicas y procesos. El vino, siendo uno de los productos agrícolas más elaborados, se benefició en Vallbona del intenso intercambio de ideas y personas que comportaba la presencia durante siglos de una comunidad cisterciense.
No obstante, la relación que la orden del Cister ha mantenido con el vino ha sido, en sus inicios más rigoristas, una relación tensa, aunque no por ello estéril, comparable a la que mantuvo la orden con todas las artes en general. Del mismo modo que en arquitectura la exigencia de iglesias sencillas, sin decoraciones superfluas, acabó beneficiando al propio arte, obligándolo a buscar formas más funcionales y puras, así ocurrió también con el vino.
Por más que San Bernardo defendiera una dieta monástica frugal donde el vino era considerado un producto de lujo, difícilmente este producto podía desvincularse de las casas cistercienses. En el pasado, el vino era una bebida mucho más salubre que el agua. En el contexto sagrado, era y sigue siendo central en la misa. Además, los monasterios del Cister eran y son lugares de paso y peregrinación de personajes importantes como obispos, nobles y reyes, y su deber de hospitalidad exigía servir una buena mesa con un buen vino del país. Importarlo de tierras lejanas suponía el riesgo de que el producto se estropeara.
Arcos en ojiva de 'Lo Cubar', antigua bodega del monasterio, hoy parte de la calle mayor.
En Vallbona el testimonio de una cultura monástica vitivinícola nos llega indudablemente a través de las mismas piedras. Una de las calles más bonitas del pueblo transcurre por lo que antiguamente fue 'Lo Cubar', es decir, su bodega medieval, de la cual aún se conservan dos fantásticos arcos ojivales. Su tamaño es impresionante, pero lo es aún más si se tienen en cuenta todos los cubos que, como un auténtico queso gruyer, están excavados bajo esta calle y bajo el resto de calles alrededor del monasterio, antiguamente parte integrante del complejo monástico.
En la D.O. Costers del Segre, subregión Valles del Corb
Quizá menos conocida que otras denominaciones de origen (D.O.), Costers del Segre cuenta con algunas excelentes bodegas que han atraído los elogios de muchos enólogos. Costers del Segre engloba todo un mosaico inconexo de regiones que se extienden por las tierras de Lleida.
Mapa de las subregiones que forman la D.O. Costers del Segre. Vallbona está incluida en la subregión de Valles del Río Corb
Este archipiélago de territorios leridanos tiene en común ser tierras de interior, alejadas de las temperaturas suaves del litoral y con una pluviometría muy escasa. Las diferencias entre sus subregiones suelen pesar más que las semejanzas: están los vinos de montaña de Artesa y del Pallars Jussà, los de la plana de Raimat y del Urgell, y los vinos de las subregiones de las Garrigues y de los Valles del Corb, a la que pertenece Vallbona de les Monges, con tierras áridas, calcáreas y de fuerte insolación.
Un clima de contrastes
El clima en Vallbona es mediterráneo continental, de interior, con importantes diferencias de temperatura entre el día y la noche y entre el verano tórrido y el invierno cubierto de blanco por la escarcha y la niebla. La pluviometría es escasa (en torno a 350 mm anuales), generando un mosto rico y muy potente. La altitud de la sierra del Tallat donde se encuentra Vallbona (450-700 m) permite, sin embargo, maduraciones suaves y largas.
La niebla es una constante en los largos inviernos de Vallbona
El blanco de los caminos: tierras arcillosas y calcáreas
Vallbona es un lugar de crestas y pequeños valles con laderas escarpadas que desde tiempos inmemoriales han tenido que cultivarse en terrazas para protegerlas de la erosión y retener la escasa humedad. La composición del suelo es calcárea y arcillosa, lo que se aprecia rápidamente al observar el paisaje, recorrido por caminos y márgenes de piedra de colores blanquecinos y ocres, los mismos colores de los muros del monasterio, construidos con la característica piedra calcárea del lugar. Esta composición del suelo asegura vinos de alta graduación, baja acidez y más bien secos.
Variedades de uva y tipos de vinos
En Vallbona, como en el resto de los Valles del Corb, se cultiva, para la producción de vinos tintos, Cabernet Sauvignon y variedades más autóctonas como la Garnacha y el Trepat de la Conca. Para los blancos, la variedad más característica de la zona es el Macabeo, que suele combinarse con Chardonnay, Parellada, entre otras.
Los productores de hoy
Hasta finales del siglo XX, el cultivo de la viña en Vallbona y en sus pueblos vecinos se dedicaba, por un lado, a la exportación y venta de la producción a grandes bodegas como Codorníu, y por otro a la producción de vino a granel para consumo local en cooperativas agrícolas de agricultores.
Ha sido en las últimas décadas, gracias a la aparición de pequeñas bodegas bajo la regulación de la D.O. Costers del Segre (L'Olivera, Analec, etc.), cuando se ha comenzado a producir un vino propio más elaborado, con mayor valor añadido que los vinos vendidos al por mayor, lo que ha alterado las variedades de uva cultivadas, los tipos de vino producidos y, de forma indirecta, la recuperación de la autoestima vitivinícola del territorio.
Muestra de algunos vinos que produce la Cooperativa Olivera.