Nacido expresamente en la soledad de un valle remoto, el monasterio de Vallbona ha acabado rodeándose de un pintoresco pueblo. En el siglo XVI, siguiendo las directrices del Concilio de Trento, contrario a la existencia de monasterios femeninos aislados, se hizo un llamamiento a los campesinos de los alrededores para que se establecieran en el interior de las antiguas murallas del monasterio.
Poco a poco, el asentamiento fue creciendo: lo que en la época medieval habían sido las antiguas bodegas, el hospital de los pobres y de los peregrinos, los molinos y el propio cementerio del monasterio se convirtieron en las actuales calles, plazas y casas del pueblo de Vallbona. Vallbona ofrece hoy todos los atractivos de un pequeño pueblo del interior, recogido en una orografía complicada y mecido por una naturaleza y una agricultura que conviven en armonía.
Hay que decir que Vallbona de les Monges es la cabecera del municipio, que incluye además otros dos núcleos de población: Montblanquet y Rocallaura. Cada uno conserva una identidad y un patrimonio propios, pero los tres comparten un mismo paisaje, una misma historia y una estrecha vinculación con el Valle del Corb y la Sierra del Tallat.
Vallbona es ampliamente reconocida por su monasterio cisterciense, mientras que Rocallaura destaca por su tradición termal y Montblanquet conserva el encanto de los pequeños pueblos rurales, con una notable iglesia de origen medieval.
Descubrir el municipio es recorrer tres pueblos diferentes que, juntos, conforman un único destino.