Cruz conmemorativa con privilegiadas vistas al oeste del monasterio.

Esta cruz de hormigón armado fue erigida en honor a las celebraciones que se organizaron durante la Santa Misión de 1950. Junto a ella existió otra más antigua que recordaba una vieja infamia.

La primera cruz y un misterioso asesinato

Anterior a la actual cruz de hormigón, existía ya una primera cruz de la que aún se conserva el zócalo de piedra unos 50 m más arriba del camino. Esta cruz se levantó para rememorar el asesinato de un religioso a golpes de garrote que tuvo lugar en este mismo lugar en 1835. Conmovidos por el suceso, ya fuera por reverencia o por ironía, los habitantes de Vallbona de aquellos años bautizaron el camino como “la Cuesta de los Garrotes”, nombre que aún hoy figura en los mapas y con el que todo el mundo se refiere a este camino.

La nueva cruz de la Santa Misión (1950)

La cruz de 1835 fue destruida durante los primeros años de la Guerra Civil. Pero en memoria de la primera, aprovechando las buenas vistas del lugar o la costumbre de los habitantes de Vallbona de pasear hasta aquí al atardecer, se erigió una nueva cruz con motivo de la Santa Misión de 1950.

Pero, ¿qué es la Santa Misión? En el contexto del creciente nacionalcatolicismo de las primeras décadas del franquismo, se organizaron por todo el país predicaciones extraordinarias para velar por la buena salud espiritual y moral de la población. Consistían en organizar actos multitudinarios de la alta prelatura por todos los rincones del territorio y celebrar procesiones extraordinarias, misas y sermones que se condensaban en el espacio de unas pocas semanas. Numerosas cruces de término de muchos pueblos de la zona fueron erigidas o restauradas aprovechando este impulso religioso y la recaudación de fondos extraordinarios que generó el evento.