Cima de la punta de Sant Miquel, un fantástico mirador con vistas de pájaro sobre Vallbona, donde aún pueden apreciarse las ruinas de una antigua ermita.

Muchas de las excursiones por el término municipal de Vallbona pasan obligatoriamente por Sant Miquel, o más exactamente por el cruce de caminos situado un poco más abajo (dirección este). Esta modesta cima constituye un fantástico balcón desde el que apreciar la estructura del pueblo y del monasterio, así como contemplar el trabajado paisaje agrícola que rodea Vallbona.

Un mirador excelente

Si miramos hacia el norte, conviene aprovechar la altura para contemplar la estructura del pueblo en torno al monasterio; pero también el propio monasterio, inusualmente captado desde aquí con vistas de pájaro: el claustro con sus cipreses cistercienses, la cruz de la iglesia, las estancias alrededor, el huerto y el trazado de la antigua muralla.

Vistas desde la cresta de Sant Miquel.

Girando la vista hacia el sur, no decepciona el panorama del trabajado paisaje agrícola de esta sierra. Campos irregularmente parcelados en terrazas como paneles de un vitral, con kilómetros de muros de piedra caliza, típicamente pálida y polvorienta, que delimitan los campos de olivos y almendros en las laderas y acogen los de viña y cebada en las zonas llanas.

La ermita de Sant Miquel

Casi nada queda de la pequeña ermita consagrada al Arcángel San Miguel que antaño se encontraba en este emplazamiento. Será necesario recurrir al GPS para localizar las cuatro losas que delatan su pasado.

En un pasado lejano, sabemos que aquí vivió un eremita, a quien el monasterio cedía un trozo de tierra y una exigua renta para su manutención a cambio de llevar una vida santa y cuidar de la capilla de la ermita. Parece, sin embargo, que a partir del siglo XVII la ermita quedó deshabitada, aunque se mantuvo la devoción y la romería en torno a la capilla durante muchos años más.

Aunque la Guerra de la Independencia (1808-1812) la dejó en ruinas para no volver a ser recuperada, Sant Miquel ha seguido siendo un santo muy popular en Vallbona, como demuestra el gran número de Miqueles en el pueblo.

La destrucción de la ermita

La ubicación de la ermita era demasiado buena como para no atraer la atención de los militares. Durante la Guerra de la Independencia (1808-1812), el emplazamiento fue saqueado y, durante la Guerra Civil Española, se aprovecharon los restos de muros que aún quedaban en pie para construir un punto de defensa, terminando de desmantelar el edificio original.