Imponente pero austera, la iglesia combina con gran armonía los estilos románico y gótico.

Iniciada a finales del siglo XII y consagrada dos siglos más tarde, la iglesia es uno de los espacios más imponentes del cenobio. Su interior recrea un inmenso espacio de recogimiento y sencillez.

La iglesia es típicamente románica en la planta, las paredes pesadas sin casi contrafuertes y la articulación de los tramos en grandes arcos torales, pero el gótico se deja ya entrever en los grandes ventanales superiores y en la cubierta con bóveda de crucería.