Tesoro románico del pueblo, el portal da acceso a la iglesia del monasterio.

El monumento combina un delicado tímpano con una Virgen coronada y el niño Jesús, enmarcados por cinco espectaculares arquivoltas con capiteles y un friso lombardo en la parte superior.

Una obra maestra del románico catalán

El portal data de comienzos del s. XIII, de la época en que se están levantando los mismos muros de la iglesia. La opinión de los historiadores coincide en que el portal fue construido por dos talleres separadamente.

Por un lado, el bonito tímpano con la Virgen, el niño Jesús y los ángeles arrodillados habría sido esculpido en un taller lejano al monasterio, posiblemente en manos del escultor rosellonés Ramon de Bianya, que en aquellos años trabajaba en la Seu Vella de Lleida; mientras que, por otra parte, el resto de la estructura, mucho más pesada y que incluye las arquivoltas, las columnas y toda la cornisa lombarda, se habría realizado paralelamente por escultores y canteros en el propio monasterio.

Las figuras del tímpano

El tímpano en media luna que reposa sobre el dintel de la puerta es una pieza absolutamente remarcable de la escultura románica. Está esculpido íntegramente en una misma losa y representa a la Virgen solemnemente coronada, con el niño Jesús en el regazo y dos ángeles a su lado.

Virgen con el niño Jesús y dos ángeles turiferarios

Los dos ángeles se arrodillan y sostienen dos incensarios. Son figuras de notable naturalismo, como podemos observar sobre todo en el delicado tratamiento de los pliegues de sus túnicas y en la posición nada rígida y en perspectiva de tres cuartos de sus rostros.

Las arquivoltas y la cubierta

El tímpano con la Virgen y el Niño Jesús queda brillantemente enmarcado bajo cinco arquivoltas concéntricas que descansan sobre cinco columnillas con capiteles muy trabajados con motivos geométricos y vegetales. Más arriba de las arquivoltas, se remata la portada con una cornisa triangular en forma de cubierta, decorada con pequeños arcos lombardos típicamente románicos.

Capiteles de las columnillas donde se aprecian motivos geométricos y vegetales y la ausencia de motivos figurativos.

Los enigmáticos mascarones de la cornisa

Algunas de las ménsulas donde descansan estos pequeños arcos lombardos son lisas, pero otras contienen máscaras de misteriosos personajes. Una de ellas representa la cabeza de una bestia, seguramente un lobo; la otra recuerda a un hombre tocando un instrumento, quizá la cornamusa.

Detalle de uno de los mascarones, probablemente la cabeza de un lobo, bajo un arco lombardo de la cornisa.

La imaginación del visitante puede aquí ensayar toda clase de explicaciones. Se ha dicho que quizá los dos mascarones representan el mundo fuera de las murallas del cenobio, es decir, el mundo salvaje, simbolizado con la cabeza de lobo, y el mundo del pecado humano con la cabeza del músico.